17 diciembre 2006

Empezamos a ver la luz

Nuestras primeras expectativas de ayer por volar en el vuelo de Aerolíneas Argentinas de anoche quedaron frustradas pues no quedaron plazas libres. Demasiada gente en nuestra misma situación se amontona en los mostradores buscando un vuelo. Eso sin contar que los vuelos disponibles tienen la mayoría de sus plazas reservadas por Fomento.
Tras intentar multitud de opciones sin éxito, decidimos irnos a pasar la noche a una pensión en el pueblo de Barajas.
Hoy domingo a las 7 de la mañana estabamos de nuevo en el aeropuerto con la esperanza de encontrar una plaza en un vuelo de Air Plus Comet.
Cada minuto que pasaba perdíamos un poco más la ilusión y la esperanza. Mi hija de 6 años llora porque presiente que no podrá ir a ver a sus primitas.
El anunciado vuelo de Air Plus Comet había sido alquilado por el Ministerio de Fomento para su operación de "repatriación" de viajeros a mitad de itinerario. Nosotros no podemos beneficiarnos ni de esa medida ni pagándolo nosotros mismos.
Muchas horas después de gestiones, espera, sufrimiento... en Aerolíneas nos dicen que quizá tengan 3 plazas disponibles para volar esta noche.
No disponemos de todo el dinero que esos pasajes cuestan. Empieza entonces la odisea por conseguir el crédito con la tarjeta Visa, ahorros de aquí y de allá...
El personal de Aerolíneas se está portando muy bien. Nos están reservando los billetes en espera de que reunamos el dinero suficiente para pagarlos. Estamos tan emocionados que no sabemos cómo agradecerles su cortesía.
Mediante diversas "ingenierías financieras" hemos conseguido el dinero suficiente para adquirir nuevos pasajes.

¡Tenemos billetes!

Nos daban ganas de besar a las chicas de Aerolíneas que nos han ayudado a conseguirlos. Lloramos, reímos. No sabemos cómo expresar nuestra emoción.
Volamos esta noche con Aerolíneas Argentinas. La fecha de regreso ha tenido que modificarse. La absorción por parte de otras compañías de los compromisos de Air Madrid tiene todos los vuelos de esas fechas saturados. Probablemente, y si no hay otros imprevistos, volveremos el día 16 de enero en lugar del 8 tal como teníamos previsto.
Hemos tenido mucha suerte otros de los afectados que siguen sentados en el suelo, a la espera de un milagro, no pueden conseguir nuevos billetes ni con "ingenierías financieras".
Sólo espero que los responsables de todo esto paguen de un modo u otro el daño que han causado.
Supongo que el dinero que pagamos a Air Madrid tardaremos mucho en recuperarlo. Por lo pronto sólo pensamos en que de aquí a unas horas estaremos en Buenos Aires y podré abrazar a mi hermana a quien hace años que no veo.

16 diciembre 2006

Esperando en Barajas

Hemos llegado a Barajas donde todo es confusión y desinformación.
En el aeropuerto cientos de personas esperan sentadas en el suelo. Familias enteras, personas de todas las edades, ancianos, bebés... En su mayoría inmigrantes que han reunido con mucha dificultad, a lo largo de mucho tiempo, el dinero necesario para ir a pasar estas Navidades con sus familias. Se les ve demacrados pero no cunde la ira. No actúan con furia ni violencia. Sólo cuando aparecen las cámaras de los informativos televisivos, la gente se levanta y grita.
AENA nos confirma que no tenemos vuelo ni muchas posibilidades de volar en ninguno de los fletados por Fomento que se destinan exclusivamente a los viajeros que retornan a su origen.
Tras presentar una reclamación, recorremos mostradores y mesas intentando informarnos sobre estos vuelos de Fomento.
Empezamos a considerar la opción de comprar nuevos billetes, aunque tengamos que endeudarnos más aún para ello (el daño sentimental, para nosotros y para nuestra familia que nos espera al otro lado del óceano, es tan grande que ya nada nos importan otras consideraciones). Iberia lo pone difícil: dispone de pocas plazas y estas son carísimas (es fácil hacer leña del árbol caído).
Nuestra esperanza está puesta en que en el vuelo de Aerolíneas argentinas de esta noche queden plazas libres.

Ocurrió lo peor: no volamos

Ayer, viernes 15, los dirigentes de Air Madrid llevaron su descaro y su falta de vergüenza a su punto culminante dando un portazo y dejándonos a todos sus pasajeros con las narices pegadas a sus puertas.
Estamos deshechos. No sabemos qué va a ocurrir con nuestro vuelo de esta noche. Dicen que Fomento va a fletar aviones para atender a los afectados pero no está claro que todos podamos volar. No tenemos dinero para adquirir nuevos pasajes. Esto es un verdadero desastre.
Aún así, salimos hacia Barajas y ya se verá qué pasa.

Air Madrid suspende sus actividades y abandona a 130.000 viajeros
El Gobierno fleta aviones para trasladar a los afectados • Fomento detectó fallos de seguridad en la compañía • La empresa culpa al ministerio de su crisis

Air Madrid optó ayer por hacerse el haraquiri. En vísperas de que el Ministerio de Fomento le retirase su licencia, la compañía suspendió sus actividades y culpó al Gobierno de su crisis. La aerolínea asegura que tiene 130.000 pasajeros pendientes de regresar de sus destinos, de los que 120.000 están en países latinoamericanos. Fomento desconfía de esa cifra y maneja cálculos en el entorno de los 50.000 afectados, la mayoría inmigrantes. Para todos ellos el Gobierno puso ayer en marcha un dispositivo de emergencia dirigido especialmente a trasladar a su lugar de origen a los afectados por vuelos con Latinoamérica y Rumania, destinos para los que es más difícil encontrar plazas en otras compañías.
El plan se puso en marcha esta madrugada con el flete de un jumbo que trasladó a Buenos Aires a 470 pasajeros. Incluirá de cuatro a seis aviones que volarán hasta el día 21 para atender las situaciones más urgentes.
Fomento precisó que, aunque no tiene obligaciones ni responsabilidades, lo hace por razones humanitarias. La compañía, por el contrario, declina hacerse cargo de los daños, y hace “exclusivo y único responsable” de su “ineludible decisión” al ministerio por haber dañado su imagen aireando un procedimiento aún en trámite. Junto a múltiples retrasos y cancelaciones, Fomento detectó fallos de seguridad en la compañía y se disponía a suspenderle la licencia hoy.

12 diciembre 2006

Malas noticias

Estando preparando con toda la ilusión y emoción del mundo nuestro viaje a Argentina, y a tres días de nuestra salida, nos encontramos en todos los medios de comunicación la siguiente noticia:
El Ministerio de Fomento comunicó ayer a Air Madrid la suspensión de la licencia para operar por incumplir el plan de medidas correctivas presentadas el 16 de noviembre y seguir dejando tirados a cientos de pasajeros durante días en el aeropuerto de Barajas. Air Madrid, que según fuentes de Fomento, programa sobre el papel sus operaciones como si el día tuviese 26 horas, tiene un plazo de dos días, que finaliza el jueves, para presentar alegaciones. Fomento prevé tomar una decisión definitiva antes de fin de año...
Lamentablemente nuestro vuelo que debe salir el sábado, día 16, es con Air Madrid. No sabíamos nada de todo esto. Todos nuestros ahorros los hemos invertido en comprar esos pasajes. Ahora no sabemos qué pasará. Esperamos con los dedos cruzados que de aquí al sábado no ocurra nada y podamos volar hacia Argentina.

01 diciembre 2006

Nos vamos a Argentina

Empieza la cuenta atrás. Ya lo tenemos casi todo preparado. El próximo día 16 volamos rumbo a Buenos Aires.
Estamos entusiasmados e incluso nerviosos.
Allí nos esperan mi hermana y su familia. Vamos a conocer Argentina pero, sobre todo, vamos a conocer a la pequeña Julia, nacida hace unos meses.

21 julio 2006

Por fin la Acrópolis

Yiasou!
Hoy por fin hemos dedicado buena parte de nuestro tiempo a la visita de la Acrópolis y todo su entorno.
Ha sido especialmente emocionante el momento en que hemos cruzado los Propileos, una emoción que ni siquiera la marea humana que los cruzaba con nosotros ha podido mermar.

La tribuna de las Cariátides

[Fotografía tomada por Ana Manzanares]


Estas son las famosas Cariátides del Erecteion, templo erigido en el norte de la Acrópolis, en honor a Atenea Polias, Poseidón y Erecteo, rey mítico de la ciudad, de ahí su nombre.

20 julio 2006

Thissio - Syntagma

Hoy ha sido un día agotador.
Por la mañana tomamos el tren para ir a Atenas. Nos bajamos en Thisio. Estación que debe su nombre al templo de Hefesto (el Hefesteion), también conocido como el templo de Theseo (Thisio).
Desde allí emprendimos un paseo ascendente por la Avenida Apostolou Pavlou al pie de la colina de la Acrópolis que iba quedando a nuestra izquierda.
Después descendimos por la Avenida Dionisio Aeropagita, hasta llegar a la Puerta de Adriano, detrás de la cual se alzan los restos del Templo de Zeus Olímpico.
Desde ahí cogimos de nuevo la Avenida Vassilissis Amalias. Nos detuvimos a almorzar en un pequeño restaurante llamado "El Oasis" (sorprendentemente así, en castellano) próximo al Zappeion, (edificio neoclásico dedicado a palacio de congresos).
[La ensalada griega: refrescante y deliciosa. El yogurt: un ensueño (¿por qué ha de recibir ese manjar digno de los dioses olímpicos el mismo nombre que ese subproducto con el que nos conformamos en otros paises? Es que ese yogurt y el nuestro no tienen en común nada más que el nombre). Beatriz, como siempre, insistió en comer spaguetti ¡qué se le va a hacer!]


En esos jardines hicimos un pequeño descanso. Tumbados en el cesped, entre agujas de pino y piñas, nos dejamos acariciar por una fresca brisa que aliviaba de las altas temperaturas que se sufría en las aceras.
Tras un rato emprendimos el paseo por los Jardines Nacionales, junto al Parlamento.
Después decidimos ir al Museo Benaki, en la esquina entre las calles Koumbari y Vassilissis Sofías. Este museo recoge una colección de objetos desde el año 3.000 a.C. hasta la actualidad. Es como un pequeño paseo por la historia de Grecia. A Beatriz le sorprendieron especialmente las recreaciones de ambientes tradicionales y los trajes típicos expuestos.
Al salir del museo descendimos por Vassilissis Sofías hasta llegar a la Plaza Syntagma (Plaza de la Constitución), donde asistimos al tradicional y típico cambio de Guardia ante el monumento al soldado desconocido situado a los pies del Parlamento Griego -antiguo Palacio Real. Los soldados llamados evzones desfilan con el traje nacional griego en una especie de llamativa danza ritual.
Desde allí retomamos el regreso hasta nuestra residencia en Neo Faliro.

Templo de Zeus Olímpico


Contemplando bajo los olivos, los restos de las únicas columnas supervivientes del que fue el más grande templo helenístico. Vacías y desnudas como el esqueleto de una ballena varado en una playa solitaria.

19 julio 2006

Basas


[ Fotografía de Ana Manzanares]

Basas que antaño debieron soportar el peso de columnas que sustentaban nobles edificios reposan hoy, liberadas de su carga, entre matas, sin más tarea que dejarse acariciar por el viento y el sol mediterráneo y dando cobijo a musgos y hongos que de la digna piedra se alimentan.

Ya estamos en Atenas

19 de Julio de 2006.

Anoche, después de un largo día de viaje, llegamos por fin a Atenas. Esta mañana hemos pisado emocionados por primera vez suelo ateniense en la bulliciosa plaza de Monastiraki. Después de un paseo por la zona y de la visita de los restos de la Biblioteca de Adriano y parte del ágora romana, hemos comido en una taberna en la calle Adrianou, frente al Ágora. La taberna se llama "Mouses" y os la recomiendo vívamente (detalle a tener en cuenta: al menos un camarero sabe hablar español, cosa que facilita mucho las cosas; por otro lado, en los comercios y restaurantes atenienses no es raro que el personal sepa hablar un poco español). La calle Adrianou, que corre paralela a las vías del tren, y desde la que se puede contemplar una maravillosa panorámica del ágora y de la Acrópolis, está plagada de pequeñas tabernas muy recomendables.
Después hemos estado largo rato en el antíguo Ágora. Es realmente emocionante para nosotros mirar esas ruinas y ver, más que simples piedras, tanta historia, tanta cultura, tanta vida y tanta decadencia que en ellas yacen.


[Vista de la Acrópolis desde el Ágora. Ana M.R.'2006]

19 junio 2006

¡Nos vamos a Atenas!

Nuevamente de improviso, sin planificicación previa, nos vamos de viaje. Nos ha surgido la ocasión de visitar Atenas. Una amiga residente en esta estupenda ciudad y que se va de viaje nos ofrece su casa en el Pireo para que pasemos nuestras vacaciones.
No hemos podido resistirnos a la tentación de este ofrecimiento. Hemos buscado un vuelo económico y allá vamos...

19 mayo 2006

Higueras

Nos impresionaron las higueras apuntaladas para favorecer que el diámetro de su copa se extiendiera más.



Ramas que se entretejen en un laberinto leñoso,



Árboles que acaban por conformar una espesa y particular techumbre que proporciona sombra a rebaños y pastores, agricultores y caminantes.



(Fotografías de Ana M.R.)

Punta Prima

Callo ante la belleza del paisaje







(Fotografías de Ana M.R.)

Naturaleza impresionante

Pero además del encuentro con la familia, Formentera nos obsequió con su belleza impresionante, sus costas de fina arena, su vegetación adaptada a las condiciones del clima insular...

Por fin Formentera

No hay ni que decir que lo más emocionante de la llegada a Formentera fue el encuentro con la familia. No nos esperaban y la sorpresa fue mayúscula. Los niños, que llevaban tanto tiempo sin verse, no tardaron en ponerse a jugar juntos, corrieron por la orilla del mar alfombrada de algas secas, hicieron agujeros en la arena, gritaron y rieron como sólo los niños saben hacer.

18 mayo 2006

Ibiza

El viaje entre Denia e Ibiza se hace a veces pesado. En la televisión del Ferry repiten un par de veces la misma película. Pero viajando con niños todo es siempre una aventura y un descubrimiento.
Llegamos a Ibiza a medianoche así que pasamos la noche allí y por la mañana tempranito tomamos el ferry para Formentera.

El sol se levantaba ya sobre la isla de Ibiza cuando el barco se alejaba de su puerto.




(Fotografía de Ana M.R.)

Excursión a Formentera

El día 8 de abril de 2006 emprendimos un viaje relámpago e improvisado a Formentera. El principal motivo de la escapada era conocer a nuestra sobrina recién nacida y residente en aquella isla y de paso disfrutar de un par de días de vacaciones.
Iban a ser muchos kilómetros y muchas horas de viaje pero encarábamos la excursión pensando que el camino y no el destino era las autenticas vacaciones.
Salimos desde Granada en coche con destino a Denia donde teníamos previsto tomar el Ferry hasta Ibiza y desde allí hasta nuestro destino final, Formentera.
El viaje en coche fue relajado. El día era soleado y el campo se abría a la incipiente primavera derramando todos los tonos de verde. En la radio del coche nos acompañaba una música infantil a solicitud de la pequeña Beatriz. El viaje fue alegre: el sol, la luz, canciones a coro, una paradita para almorzar, otra para estirar las piernas... Los 460 km. de distancia entre Granada y Denia en lugar de las 5 horas calculadas como media, los hicimos en más de 7 horas. No había prisa. Nuestro ferry no saldría del puerto de Denia hasta las 8 de la tarde y, en cualquier caso, en el camino también estaba el goce del viaje.
El itinerario nos hacía adentrarnos en la provincia de Almería, Murcia y por fin Alicante. Circulando paralelos a la Costa del Azahar, tomamos la autopista de peaje en San Juan. Poco después del peaje divisamos desde la autopista la insólita imagen de la ciudad de
Benidorm. Nos quedamos atónitos ante la panorámica tan chocante que ofrecía esta ciudad. La impresión fue la de toparse con una ciudad que un mago travieso o una fuerza extraterrestre había situado en aquel magnífico rincón del Mediterráneo, tan ajenas nos parecían aquellas vistas a todo el entorno y a sus encantadores poblaciones vecinas. Era Manhattan colocado en medio de un portal de Belén.

Poco después llegábamos a Denia. Ciudad blanca que se derrama en torno a su altivo Alcázar.
Allí teníamos previsto embarcar a las 20'30 en el Ferry Manuel Azaña. Esperando su partida paseamos por algunas callejuelas próximas al puerto, tomamos un helado y descansamos un rato en un parque infantil donde Beatriz disfrutó columpiándose. Después aprovechamos para sentarnos a orilla del mar, perdiendo nuestra mirada en un horizonte tras el cual se hallaban las islas que nos acogerían poco tiempo después.

04 diciembre 2003

Regreso a casa

Hemos vuelto a casa: el viaje fue bastante bien a pesar de los distintos "fenómenos meteoros" con los que nos encontramos en el camino.
Salimos de París el lunes 1 de diciembre a las 4’53 de la mañana, bajo una lluvia torrencial que nos acompañó hasta las proximidades de Orleans. Allí ya no nos caía agua del cielo pero, ya se sabe qué pasa en la carretera, que cuando deja de caer agua de arriba te sigue cayendo de todas partes porque el piso está mojado y los coches y camiones la lanzan como a presión en todas direcciones.
Desayunamos cerca de Poitiers, en un área de servicio de la autopista.
Después más lluvia. Kilómetros infinitos de pinares en las Landas. Granjas de ocas que se alimentan compulsivamente sin comprender que alguien está tramando hipertrofiar sus pobres hígados para convertirlos en magníficos "foie gras" de la Gascoña.
El paisaje ha cambiado bastante con respecto al viaje de ida. Los colores otoñales casi han desaparecido. Los árboles yerguen sus esqueletos sobre un suelo alfombrado de hojas muertas. Y, aunque esto pueda parecer triste, no lo es porque muchos árboles lucen ahora un nuevo verdor. No ya el de sus hojas sino el de un musguito suave que la humedad va sembrando en sus ramas y troncos. Muchos incluso se van cubriendo por la hiedra que, mimosa y egoísta, los abraza y acaba por apoderarse completamente de ellos. Una forma de vida sucede a otra forma de vida.
Nada más pasar la frontera el País Vasco español nos recibió con un magnífico sol: "este cielo azul y este sol de la infancia" (como dijo Machado).
Pero cuando nos aproximábamos a Burgos nos azotó una ventisca con nieve. Decidimos pasar allí la noche. Al amanecer ya no había colores en el paisaje, reinaba un solo color: el blanco de un manto espeso de nieve.
Al pasar el puerto de Somosierra de nuevo el sol brillante que tanta falta nos hacía, después de un mes en tierras sombrías.
Nos hemos encontrado una Granada muy fría pero soleada.
Este sol lo he echado mucho de menos. Ahora desde la ventana de esta habitación veo las ramas del laurel mecerse sacudido por un aire gélido, pero el cielo se ve tan azul y el sol brilla de un modo que llena de alegría el alma. Son esas "pequeñas cosas" que uno aprecia más cuando pasa un tiempo sin tenerlas.

25 noviembre 2003

Monte de martirio

Martes 25 de noviembre de 2003

Ayer lunes pasamos la mañana trabajando. El sol no quería salir. Los días se suceden con este cielo gris y este ambiente frío.
Teníamos cita para cenar en casa de los Zawisza en pleno corazón de Montmartre. Salimos pronto de casa para aprovechar el viaje hasta Montmartre y dar un paseo antes de la cena.
Montmartre es uno de mis barrios favoritos de París pues conserva aún, de algún modo, el espíritu del pueblo que fue hasta hace no mucho tiempo. En realidad, Montmartre forma parte de la ciudad de París sólo desde la segunda mitad del siglo XIX. Era un pueblo de viñedos y molinos, esparcidos por la colina de Montmartre (el "monte de los mártires", llamado así por los cristianos que fueron sacrificados aquí creo que en torno al siglo 3).
Nos acercamos a este "monte de martirio" en metro. Nos bajamos en la estación de Pigalle, plaza cuyo nombre evoca tiempos de bohemia, de músicos, de postguerra y liberación. Montmartre nos recibía con un cielo encapotado cubriendo la bulliciosa actividad de sus calles más populares. Algunos edificios conservan en sus fachadas marcas de un antiguo esplendor, sobre las que ahora lucen carteles luminosos de muy distinto signo.
Llegamos así a los pies de la colina donde se alza impresionante la basílica del Sacré Coeur, a sus pies hay un pequeño parque del que mi hija no quería salir y un carrusel veneciano del siglo XVIII, que tampoco se cansaba de contemplar (no quería subirse en los caballitos pero tampoco separarse del lugar). Este carrusel a los pies de la basílica me parece uno de los lugares que encierra mejor el espíritu de París, no sé explicar muy bien por qué: es un tiovivo decorado con pinturas evocadoras de una Venecia decadente, pero al mismo tiempo es brillante y alegre; su música y las risas infantiles le acompañan a uno en la ascensión a la basílica. Creo que si algún día quitaran de ahí ese tiovivo, el Sacré Coeur no sería lo mismo, y quizá esto sea una herejía, no lo sé.
Sobre la basílica del Sagrado Corazón creo que hay poco que decir, su imagen es universal y marca de una manera fundamental el barrio donde se alza, pero es curioso pensar que no es una basílica demasiado antigua. Fue construida a principios del siglo XX, un poco después de la Torre Eiffel. Pero son estampas tan ligadas a la propia imagen de la ciudad que uno no puede concebir cómo sería París antes de que el ingenio humano las creara.
Al lado de la gran basílica está la iglesia de San Pedro que estaba allí 9 siglos antes que el Sacré Coeur, pero que hoy está ensombrecida por la mole de su vecina. A mí me gusta mucho esta iglesia. Es una iglesia casi sin decoración: sólo un cristo tallado en madera y una imagen de San Pedro en Piedra. No tiene más altar que un bloque de piedra. Pero esta iglesia me invita a un recogimiento al que nunca me invita la grandeza del Sacré Coeur.
Al salir de la iglesia de San Pedro nos encontramos con la luz, el color y la alegría de la plaza del Tertre, la plaza de los pintores. Ahora no hay más pintores que los que intentan ganarse el sueldo a base de caricaturizar turistas, pero conserva su aire bohemio. La noche era muy fría pero en esta plaza el frío pasa un poco más desapercibido. Los toldos rojos de los cafés circundantes, la alegría de los pintores y el color de los escaparates, dan una calidez especial al ambiente. No lejos de allí hay un piano-bar de apariencia vulgar pero que es el lugar donde hizo sus primeros pinitos en París uno de mis cantantes favoritos: Jacques Brel, el belga que cantaba aquello de "Ne me quitte pas".
Desde aquí ya bajamos hacia la casa de nuestros amigos, pasamos por el último molino de Montmartre y por el último viñedo, el cabaret el Lapin Agile, lugar de encuentro de artistas e intelectuales en su época, junto al que está el edificio donde viven los Zawisza.